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Una tradición que purifica el alma de los fieles, quienes dejan todo atrás para confesarse en Roma y realizar múltiples actividades religiosas durante una época única
El calendario católico pretende acoger el próximo año una de las fechas más esperadas por los fieles: el Jubileo Roma 2025. Una ocasión muy especial que albergará múltiples celebraciones de gran interés para los religiosos, quienes celebrarán el Año Santo en todo su esplendor. Ahora bien, puesto que se pretenden organizar múltiples actividades en los meses venideros, es importante prepararse para todo lo que está por venir con tiempo. Veamos en detalle en qué consiste el Jubileo, hagamos un breve repaso a su historia y qué acontecimientos van a llegar próximamente.
Jubileo Roma 2025, una ocasión especial para el cristianismo
En 2025, la Iglesia Católica celebrará el Jubileo o Año Santo. Se trata de una celebración por todo lo alto en la que diferentes eventos mediáticos recorrerán la ciudad de Roma. La cual se va a convertir en el destino de millones de peregrinos de todos los rincones del mundo; pero, antes de valorar las principales jubileo Roma 2025 fechas, conviene explicar en qué consiste exactamente esta ocasión tan especial.
Desde el año 1300, el papa convoca el Jubileo. El último del que fuimos testigos es del año 2000 y ahora, 25 años después, su Santidad el Papa Francisco I pretende volver a dar la bienvenida a los peregrinos en Roma. Se entiende como Año Santo el año del perdón de los pecados, de la reconciliación y de la conversión, gozando de un alto valor de penitencia para reconectar con uno mismo y con Dios.
Una tradición que purifica el alma de los fieles, quienes dejan todo atrás para confesarse en Roma y realizar múltiples actividades religiosas durante una época única. Una tradición que tiene sus orígenes en el judaísmo y que, hoy en día, los católicos practican cada vez que tienen la oportunidad. Tras más de dos décadas de espera, por fin se va a celebrar este esperado encuentro.
La apertura de la Puerta Santa
El eje del Jubileo 2025 reside en la apertura de la Puerta Santa. Sin embargo, no es un único punto de acceso a una sola basílica, sino que las encontramos en diferentes monumentos del cristianismo. Siendo estos la basílica de San Pedro en el Vaticano, la de San Juan de Letrán, la de Santa María la Mayor y la de San Pablo Extramuros.
Ahora bien, la principal característica de las Puertas Santas en Roma es que permanecen cerradas hasta el año del Jubileo, momento en el que el Papa las abre para inaugurar las peregrinaciones. Viajeros de todos los rincones del mundo recorren grandes distancias para cruzar una Puerta Santa, pensando en las palabras de Jesús “Yo soy la puerta” al hacerlo.
En el Jubileo 2025, el Papa Francisco I abrirá la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, concretamente lo hará la víspera de Navidad: el 24 de diciembre de 2024. A partir de entonces, quedará inaugurado el Año Santo y millones de católicos se pondrán en marcha para recorrer un itinerario caracterizado por la expiación de los pecados y el perdón.
Principales fechas del Jubileo 2025
Ya hemos determinado que la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro se producirá el próximo 24 de diciembre. Estará abierta 365 días, llegando a su clausura el 24 de diciembre de 2025. Entre medias, encontramos múltiples fechas importantes dirigidas a diferentes personas y organizaciones, todas ellas con fiel devoción por el catolicismo.
Cada mes acogerá a múltiples católicos, acogiendo a la comunidad en su conjunto a lo largo de los 12 meses de 2025. Pongamos un ejemplo: en los meses de enero y febrero, se produce el jubileo de los medios de comunicación, de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad, de los artistas y de los diáconos. El calendario contempla a cualquier persona y grupo social o laboral: consulta las fechas indicadas según tu caso en particular en el calendario oficial de la Iglesia.
Así pues, estamos a punto de vivir una ocasión única que ningún fiel se debería perder. Una gran oportunidad para sentir el fragor del catolicismo en primera persona y empaparse del perdón que Dios nos concede por nuestros pecados.