![]() |


Cada año, miles de comunidades de propietarios en Madrid afrontan obras en fachadas, cubiertas y patios de luces. Elegir entre andamio y acceso por cuerdas condiciona el presupuesto, los plazos y el día a día de los vecinos durante semanas o meses. Sin embargo, esa decisión se toma a menudo en función de lo que ofrece la empresa contratada y no de lo que realmente necesita el edificio.
La estructura tubular sigue siendo la solución de referencia cuando la obra exige trabajo pesado, maquinaria o el movimiento de grandes volúmenes de material.
Es la opción indicada para la instalación de aislamiento térmico por el exterior (SATE), porque revestir la envolvente del edificio con paneles requiere una plataforma continua y estable. También lo es en las rehabilitaciones integrales, cuando hay que picar revestimientos antiguos y retirar grandes cantidades de escombro. En obras que se prolongan durante meses, además, ofrece un espacio de trabajo seguro y cómodo para los operarios.
Como contrapartida, el andamio obliga a tramitar la ocupación de la vía pública ante el Ayuntamiento y a pagar las tasas correspondientes. Tiene también unos plazos de montaje y desmontaje, además de generar cierta inseguridad frente a intrusos, y altera temporalmente la estética del edificio y la entrada de luz en las viviendas.
La técnica de acceso mediante cuerdas ha transformado el mantenimiento de edificios en Madrid. Como no requiere montar grandes estructuras, es la alternativa más cómoda para la vida cotidiana de los vecinos.
Resulta especialmente eficaz en actuaciones de rehabilitaciones completas de todo tipo. Destaca también en patinillos y zonas interiores de difícil acceso, donde instalar un andamio sería muy costoso o poco práctico o incluso imposible. Y en trabajos de pintura y saneamiento, donde priman la rapidez y la contención del gasto, suele ser la opción más rentable.
Sus ventajas son directas. Reduce o evita en muchos casos las tasas por ocupación de la vía pública y preserva la luz natural en las viviendas. Además, no deja estructuras que faciliten el acceso de intrusos al inmueble y permite iniciar la obra en muy poco tiempo.
Uno de los errores más frecuentes al contratar una obra es adaptar las necesidades del edificio a la única especialidad de la empresa. Quien trabaja exclusivamente con andamios los recomendará para cualquier escenario, y quien solo trabaja con cuerdas intentará resolver proyectos complejos sin la plataforma adecuada.
Desde Verticalia, empresa especializada en rehabilitación de fachadas y trabajos en altura con implantación en Madrid, insisten en que el éxito de una intervención depende de dominar ambas técnicas y recomendarlas sin sesgos.
«No existe un sistema mejor que otro, existe un sistema correcto para cada proyecto», explican desde la dirección técnica de la compañía. «Al contar con equipos cualificados tanto para el montaje de andamios como para trabajos verticales, podemos hacer un análisis objetivo. Evaluamos la estructura del edificio, la normativa municipal y el presupuesto de la comunidad para proponer la alternativa más eficiente, o una combinación de ambas».
En buena parte de los edificios residenciales de Madrid, la mejor estrategia no consiste en elegir una opción u otra, sino en combinarlas. Es habitual instalar andamio en la fachada principal para ejecutar el aislamiento térmico y, al mismo tiempo, desplegar técnicos en cuerda para sanear los patios de luces y rematar los puntos de difícil acceso. Así se asigna a cada zona la técnica más adecuada y se acortan los plazos globales de la obra.
Antes de aprobar un presupuesto, conviene que la comunidad haga algunas preguntas a la empresa:
¿Ofrece tanto andamio como trabajos verticales? Solo así la recomendación será imparcial.
¿Cuenta con operarios con formación acreditada en trabajos en altura y con los planes de seguridad que exige la normativa?
¿Dispone de un seguro de responsabilidad civil que cubra la obra?
¿Quién tramita los permisos municipales y cómo repercuten las tasas en el presupuesto?
¿El presupuesto incluye todos los costes?
Como recuerdan desde Verticalia, la clave está en empezar por un buen diagnóstico: revisar el estado real del edificio antes de decidir entre andamio o cuerdas, y no al revés.