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•ACTUALIDAD EMPRESARIAL

Martín Butori analiza los errores que cometen los propietarios al elegir un agente inmobiliario

Dos propietarios pueden vender viviendas similares en Madrid y obtener resultados diferentes. No todo depende del estado del inmueble o de la situación del mercado. La valoración inicial, la presentación del inmueble en el anuncio, la selección de compradores y la negociación también influyen en el desarrollo de una operación.

Para los vendedores, elegir un agente inmobiliario supone, por tanto, una decisión económica que va más allá de comparar honorarios. Martín Butori, profesional especializado en el mercado residencial madrileño, plantea la importancia de combinar conocimiento de la zona, estrategia de precios y un plan de comercialización adaptado a cada propiedad. La cuestión no es únicamente encontrar a alguien que publique un anuncio, sino comprobar cómo piensa defender el valor de la vivienda y gestionar las distintas fases de su venta.

Conocer el barrio antes de fijar el precio

El mercado inmobiliario de Madrid presenta diferencias significativas entre Distritos y Barrios. Las características que busca un comprador en Retiro o Salamanca pueden no coincidir con las prioridades de quienes buscan viviendas en Tetuán o Arganzuela. También existen particularidades en Chamberí, Centro, Chamartín y Moncloa-Aravaca. La ubicación, el tipo de edificio, la distribución, la orientación, la altura de planta, el estado de conservación y el perfil de la demanda condicionan la comercialización de cada piso.

Butori desarrolla su actividad en Madrid y destaca el conocimiento local como parte de su método de trabajo. Su planteamiento comienza por analizar las características del inmueble y su potencial antes de establecer una estrategia de venta. Una valoración razonada debe apoyarse en operaciones comparables y en las particularidades de la propiedad. Los precios publicados en los portales sirven como referencia, pero no equivalen necesariamente a los importes por los que finalmente se cierran las compraventas.

Este matiz resulta especialmente importante cuando los propietarios fijan sus expectativas a partir de anuncios de inmuebles que llevan meses en el mercado. Un precio inicial excesivo puede reducir el interés de los compradores y prolongar la comercialización. Por el contrario, anunciar por debajo del valor razonable puede perjudicar el resultado económico.

Los honorarios no cuentan toda la historia

Una vez establecido el precio, comienza otra parte del trabajo: conseguir que la vivienda llegue a personas con interés y capacidad real de compra. La estrategia puede incluir fotografías y videos, tour virtuales, planos, información detallada, selección de canales de difusión, organización de visitas y seguimiento de las consultas recibidas. No todas las propiedades necesitan exactamente las mismas actuaciones.

En una venta de piso, también importa cómo se gestionan las ofertas y la documentación que se vaya a firmar. Una propuesta económica elevada pero con plazos o condiciones difíciles de cumplir no siempre es la opción más conveniente. Por eso, al comparar profesionales, conviene preguntar qué plan de marketing proponen, cómo justificarán el precio de salida y qué información facilitarán durante el proceso.

Los honorarios deben valorarse junto con esas responsabilidades. Una comisión más baja no garantiza un mayor ingreso neto si la comercialización o la negociación resultan menos eficaces.

La documentación constituye otro aspecto decisivo. Antes de cerrar una operación, es necesario revisar la titularidad, las posibles cargas y otras circunstancias que puedan afectar a la transmisión de la propiedad. Estas comprobaciones las deberá realizar el agente inmobiliario tanto si se trata de una venta o alquiler, operaciones con obligaciones y riesgos diferentes.

El asesoramiento respecto de los impuestos a pagar al vender debe estar en la hoja de ruta que marque el agente inmobiliario. Las expectativas de los vendedores se desvanecen al encontrar sorpresas en las cuantías de sus impuestos, una vez firmada la compraventa. Cuando exista ganancia patrimonial tocará pagar siempre la plusvalía municipal y, en la mayoría de los casos, también la plusvalía fiscal, salvo los casos de reinversión o exención.

Elegir un agente no elimina la incertidumbre del mercado ni garantiza un precio determinado. Sin embargo, permite a los propietarios evaluar qué experiencia, procedimientos y recursos respaldan el servicio contratado. Para los vendedores de Madrid, la decisión más útil no consiste necesariamente en escoger al intermediario más barato, sino en identificar quién puede explicar con argumentos cómo valorará, presentará y negociará sus inmuebles.




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